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PROCESO DE INVESTGACIÓN "CAMINO DESDE EL CORAZÓN"

Elaborado en 2015 por líderes de los programas del Proyecto Nasa a lo largo de cuatro encuentros en la Tulpa del CECIDIC

ÜUS DXI’JA’
EL CAMINO DESDE EL CORAZÓN
(MODELO PEDAGÓGICO DEL PLAN DE VIDA DEL PROYECTO NASA)

RESUMEN

Desde la visión nasa aportada por los participantes, cuando se habla de modelo se habla de la guía del camino de los sueños, de partir de la raíz, de los principios culturales. Pero también, se habla de que el modelo pedagógico no debe hacerse para el discurso o para que quede en el papel, sino para enfrentar las problemáticas que se viven.

También desde la visión nasa, cuando se habla de pedagogía se hace referencia a saberse entender desde el corazón y saber aprender desde el corazón, desde la raíz, desde la madre tierra.

Por tanto, si se habla de modelo pedagógico desde nuestra visión se hace referencia a un camino desde el corazón, a un camino que incluye la vida y el buen vivir, el sentido de la vida, como la entiendo, como quiero llegar a ser en la vida a partir de la huella de los mayores, y para eso se debe tener en cuenta la raíz, los sueños, el abrir camino.

El modelo pedagógico del plan de vida es el Camino del corazón que se tiene para el buen vivir en la persona y en la comunidad. Cubre todo el ciclo de vida: la siembra de la semilla, la infancia, los niños y las niñas, los jóvenes, los adultos, los abuelos.

El camino es para practicar el plan de vida y para construir acuerdos entre todos, guiados por las enseñanzas de los mayores, a partir de los cambios que hemos venido teniendo.

El esquema de la página siguiente muestra el Camino desde el corazón. Se representa como un tejido de cuetandera que cada programa va elaborando para cuidar y encaminar la vida nasa. Así nos complementamos todos, de abajo hacia arriba, desde la raíz, teniendo también en cuenta las fuerzas que suponen la interculturalidad y la intraculturalidad que hoy vivimos con más fuerza que nunca.

El buen vivir

El wet wet fxi’zenxi es el buen vivir. Es lo que nos hace estar bien, ser felices con tranquilidad y equilibrio: el equilibrio con la naturaleza, la armonía familiar, la unidad en la comunidad, el trabajar para tener lo necesario. Los programas acompañan la comunidad para fortalecer el buen vivir y para prevenir y corregir el "vivir bien”, impuesto por el modelo capitalista.

Cuando hablamos del buen vivir no estamos haciendo referencia a un discurso bonito, nos referimos a los valores y las prácticas que nos armonizan, a las alternativas prácticas y aplicables que estamos generando y a las nuevas alternativas que debemos también crear para enfrentar la destrucción de la madre tierra, el afán de dinero en la comunidad, la desintegración familiar y en general, el mal vivir que produce el querer vivir bien sin tener en cuenta la armonía con el territorio, la comunidad, la familia, a partir de la espiritualidad.

La raíz

Para acompañar, dinamizar, orientar, recuperar, valorar y desarrollar el wet wet fxi’zenxi, con la puesta en práctica del Camino del corazón la organización, los programas, las familias parten y se alimentan de sxab wece, la raíz: es decir, la identidad, la espiritualidad, la cosmovisión nasa que se expresa en la lengua propia, el nasa yuwe, pero también en la práctica cultural permanente. La raíz contiene los principios y saberes, los mitos y las historias del origen que nos proyectan y al mantener la raíz seguirá la comunicación con los Espíritus.

La raíz da fuerza, ilumina, muestra las alternativas propias. Por ejemplo, si en un programa se piensa desarrollar un proyecto, se parte de lo nasa, se va atrás para pensar en el presente y en el futuro, se cimienta el trabajo a realizar en la raíz, entonces se investiga con los mayores. Se recibe consejo, se fundamenta en el pensamiento tradicional el trabajo a realizar para buscar el buen vivir comunitario.

También la raíz representa las diferentes fuerzas positivas y negativas que ordenan el mundo. Además, en las espirales (sxab wes) están presentes el hombre y la mujer que representan la familia nasa en donde se encuentran los diferentes programas, lo masculino y lo femenino, lo positivo y lo negativo que se complementan y equilibran entre sí, teniendo en cuenta que para nosotros, cuando hablamos de familia nos estamos refiriendo además del hombre y la mujer, a los hijos, el abuelo y los demás seres que nos rodean y con quienes nos relacionamos, seres de la naturaleza hembras y machos.

El sueño

El wet wet fxi’zenxi necesita un caminar sabiendo a donde se va y sin perderse al encontrar los obstáculos y las cosas nuevas. El sueño es la visión para proyectar los pasos que debemos seguir y es mucho más que unos objetivos que sólo se refieren a un futuro de mediano o de largo plazo. El sueño es el pensamiento de lo que se quiere hacer fundamentado desde la raíz.

En la cosmovisión nasa, con los sueños se ve y se moldea la vida y los sueños integran y ordenan lo espiritual, la naturaleza y el conocimiento. Unos sueños son individuales y otros son colectivos y hay que armonizarlos, soñando despiertos entre todos y en cada programa, y soñando dormidos en comunicación con los Espíritus, para comprender qué se quiere y a dónde se va.

El abrir camino

En el camino del corazón para el buen vivir los movimientos implican cambios en donde hay que saber armonizar las fuerzas, cerrando procesos y dinámicas que se han dado y abriendo camino con la ayuda de los mayores espirituales, sabiendo tomar las cosas de afuera para fortalecernos, y teniendo en cuenta el bienestar individual, porque si uno no está bien en su interior, no está bien en la comunidad, pero también pensando en el bienestar colectivo, de manera que se pueda equilibrar el proceso comunitario.

Hay que abrir camino en las tulpas, las asambleas, los proyectos, las reuniones, la concertación, las negociaciones.

La interculturalidad y la intraculturalidad

Necesitamos una formación sólida en nuestros niños, jóvenes y adultos, para mantener otros 100 años y muchos más milenios nuestra pervivencia como pueblo en un contexto donde las relaciones con otros se acrecientan y producen una mayor diversidad en la comunidad.

La interculturalidad en la que vivimos y la intraculturalidad que resulta de la diversidad de pensamientos y prácticas en la comunidad, son fuerzas positivas y negativas que permanentemente producen armonía o desorden, y equilibrio o desequilibrio y generan un buen vivir o un mal vivir comunitario. Por eso, el Camino hacia el corazón incluye el manejo de estas fuerzas que pueden ser positivas y negativas.

La interculturalidad requiere de un Camino hacia el corazón fortalecido, es decir de la capacidad para moverse desde la identidad propia fortalecida en las relaciones con otros pueblos y culturas, para manejar la globalización y la tecnología, la convivencia con otras etnias que están presentes en el Municipio, para fortalecer la capacidad de manejar las cosas impuestas que nos llegan, encajarlas y transformarlas dentro de lo que queremos.

La intraculturalidad también requiere fortalecernos para pensar nuestras relaciones como pueblo nasa, pero también nuestra relación con el territorio, la naturaleza y el universo.

Consecuencias del camino desde el corazón

La puesta en práctica del Camino desde el corazón supone para el conjunto de los programas:

Desarrollar sus raíces

El desarrollo y la apropiación de la fundamentación en cada programa desde la cosmovisión nasa, la ley de origen, los principios y saberes tradicionales, los fundamentos, los saberes culturales. Para saber a dónde vamos, necesitamos conocer de dónde venimos. Para orientar a dónde vamos, necesitamos practicar lo que queremos que otros hagan. Para articular todos nuestra acción, debemos tener en cuenta siempre la familia, allí donde la raíz se afianza y empieza a crecer.

Visionar sus sueños

Orientar los propósitos individuales y colectivos desde la raíz para entregar, transmitir y construir juntos, para clarificar lo que se quiere hacer y la manera como se realizará el programa o el proyecto. Así como los mayores ancestrales soñaron para crear el mundo, así mismo necesitamos ahora soñar despiertos y soñar dormidos nuestra pervivencia en un nuevo milenio, seguir los pasos del sueño del padre Álvaro, de Cristóbal Secue, de Juan Tama y de la Gaitana. Cada programa al examinar el sentido que tienen sus propósitos, sus metas y objetivos guiados por el sueño tal como lo considera el nasa, integrará lo espiritual, la naturaleza y el conocimiento.

Abrir camino

Para recorrer el Camino desde el corazón es necesario que todos los programas asuman una visión de proceso y de cambio permanente en donde se producen equilibrios y desequilibrios, y en donde es necesario cerrar, continuar o abrir nuevos procesos en compañía de los mayores, en armonía con los Espíritus, en armonización permanente unos con otros, para sumarnos todos y no para dividirnos, para articularnos mejor.

Armonizar lo intercultural y lo intracultural

El Camino del corazón bien fundamentado, bien visionado y equilibrado permite una mejor relación de los programas con lo intercultural hacia afuera y con lo intercultural hacia adentro. Así como nuestros ancestros mantuvieron su identidad en medio de una gran interculturalidad con otros pueblos indígenas, así como nuestros mayores lograron resistir y mantenerse a pesar de la negación y la exclusión en La Colonia y La República, asimismo debemos seguir fortaleciendo nuestra visión y nuestras prácticas propias al relacionarnos con la interculturalidad del nuevo milenio donde se admite más la diversidad pero al mismo tiempo las influencias de afuera son todavía mayores para todos: niños, jóvenes adultos y ancianos.

Ello ha producido una diversidad en nuestra comunidad que hace necesario fortalecer el Camino del corazón, no para que seamos todos iguales, sino para que desde la identidad armonicemos nuestra propia diversidad, mantengamos la relación con la naturaleza, conservemos y permanezcamos en el territorio.

Los pasos para recorrer el camino del corazón

Un elemento importante del Camino del corazón son los pasos que debemos desarrollar al momento de trabajar las actividades. Si se va a hacer un taller, una asamblea, una clase, una formación en la familia, deberíamos tener también unos acuerdos generales sobre cómo se hace desde el punto de vista de los nasa, desde la fundamentación, desde el Camino del corazón.

Ver, juzgar y actuar en la realidad

Hace 20 años, cuando se inició con el PEC se propusieron unos pasos para ponerlo en práctica, los cuales se tomaron de lo que se hacía en las asambleas y los programas comunitarios. Estos pasos eran: partir de ver la realidad, luego juzgar la realidad y luego actuar para transformarla. Esos pasos los trajo el padre Álvaro, que los tomó de los sacerdotes de la Teología de la liberación italiana que impulsaron una metodología llamada educación del pueblo, con la cual fueron formados muchos líderes indígenas y campesinos.

Ver, juzgar y actuar son pasos metodológicos que han aportado a nuestro procesos y debemos recoger esos aportes, pero para seguir avanzando debemos abordar ese proceso metodológico desde la raíz, desde el fogón. Con estas bases, podemos revisar cómo apropiamos mejor esos aportes.

Sentir, pensar y vivir con el corazón (üus)

El sentir, el pensar y el vivir con el corazón nos señalan un proceso, una forma de relacionarnos entre sí, con otros y con la naturaleza.

Al fundamentar ese proceso desde la raíz, vemos que el mundo se origina alrededor de un sueño de los mayores con unas piedras y se produce candela. Alrededor del fuego se van creando los seres. Esta es una forma de hacer memoria de la creación del mundo. El fuego representa la energía que debemos sentir de manera permanente. Y los mayores dicen que debemos hacerlo de abajo hacia arriba, desde la tulpa (ipx kwet, el corazón de la casa). Esta candela -energía originó una familia, la familia está alrededor del fuego, y por eso debemos empezar por allí, por el sentir.

Una manera práctica desde la cultura es el ritual del entierro del cordón umbilical, porque la semilla surge del fuego de nuestros abuelos y desde allí se fue originando la vida. Al enterrar el cordón umbilical alrededor del fuego, estamos haciendo práctico el sentir con el corazón. Y también lo hacemos cuando decimos que para qué toda conversa se sienta y tenga profundidad debe hacerse alrededor del fuego. En ello hay que tener en cuenta la Ley de origen, el i’pehnxi (cuidado), las prácticas culturales, de manera que se fortalezcan los dones y los poderes de las personas en su pensar y en su vivir.

Entonces, sintiendo, es decir con el corazón bien ubicado en el cuerpo, podemos también pensar y vivir con el corazón para andar bien y sabroso. Y ese proceso será como una espiral, como el crecimiento de la semilla, porque la vida crece de esa manera y tienen que tenerse en cuenta esos pasos. La espiral me indica que la vida crece, que la semilla se forma de abajo hacia arriba, que las semillas se forman en un espacio: la tulpa, la casa, el territorio.

Como la vida depende de un espacio, de un territorio se debe organizar de la misma manera cómo se organiza una semilla. Necesita de la primera protección que son los Espíritus, los abuelos, después vienen los hijos de los abuelos que son como los padres de nosotros, después los Espíritus que se encargan de cuidar lo que está cerca de nosotros, está el ksxa’w, el sueño, las visiones que son como los Espíritus guardianes del día y la noche sobre los cuales uno se desarrolla. Las semillas somos nosotros y todos los seres.

Desde cuando se construyó el PEC, sentíamos que esa parte del sentir faltaba. Pero tampoco al iniciar era el momento de plantearlo. Ahora con el SEIP y el Decreto autonómico es el momento para hacerlo. P
Y al hacerlo, tenemos que desarrollar un diálogo intercultural entre el ver juzgar y actuar con el sentir, pensar y vivir, pero siempre de abajo hacia arriba, desde la raíz, para que haya una verdadera interculturalidad.

Sentir con el corazón (üus kxi’pnxi)

Aunque el momento del ver puede ser similar al momento del sentir con el corazón del nasa, guardan grandes diferencias. El ver parte de poder reconocer los problemas del momento, parte del presente. El sentir desde el corazón tiene en cuenta la raíz, los valores, nuestra forma de ver el mundo y es desde allí que podemos reconocer los problemas, relacionarnos con el presente, pero además el sentir con el corazón exige el compromiso del dinamizador a partir de su propia práctica.

Cuando el nasa saluda pregunta al otro cómo se siente y el que tiene más experiencia, el mayor, siente las señas. El nasa busca ser más sensible.

Para poder sentir con el corazón hay que madurar el cuerpo desde la parte espiritual, física y del saber. Hay que seguir el consejo de la tulpa, hacer el tejido, practicar el idioma, la conversa profunda de los mayores, la buena alimentación a partir del tul. Eso son pasos necesarios para madurar, para que nuestro corazón quede bien ubicado en el cuerpo y entonces podamos sentir con el corazón y pensar con el corazón desarrollando cada cual sus dones y poderes.

Por ejemplo, en un tema como el de las tierras comunitarias, yo puedo ver la realidad las tierras: que está bien que no está bien, quienes la manejan. O si es en los cultivos ilícitos, yo puedo ver qué cultivos hay en el territorio, qué consecuencias traen. Esto no riñe con sentir desde el corazón, pero si yo me ubico allí, yo puedo sentir que los cultivos ilícitos son un sucio que llegó, que penetra en nosotros y que no armonizamos, que ahora es muy duro sacar ese sucio que nos conduce a una enfermedad, a una crisis de nosotros y sentir también su efecto en las familias y los jóvenes. Entonces, cuando sentimos con el corazón, tenemos unos referentes mayores, de lo contrario, podemos arrancar de arriba, de las ramas para llegar a la raíz.

Si yo parto de lo espiritual del sentir con el corazón enriquezco el ver, mi visión es más completa, pero esa visión me genera a mí un compromiso para no dejarme impregnar de ese sucio, para contrarrestar ese sucio que es ya una enfermedad y para tener una práctica desde la cual abordar esa situación.

Pensar desde el corazón (üus ya’htxya’)

Cuando se ha hecho lo anterior, se puede pensar desde el corazón, no con el corazón. Las palabras serán más concretas y coherentes, de ahí viene el üus ya’htxya’, el pensamiento desde el corazón, como ya está ubicado el corazón, entonces se puede entablar un diálogo con sensibilidad, que no sea superficial.

Y ahí viene entonces la importancia del nasa yuwe, pero igual, hay que hablarlo desde el corazón, con base en una práctica porque si no se está sintiendo nada, se puede hablar pero el sentido es débil, porque está permeado por lo de afuera, se hace muy simple. No se está haciendo entonces el üus ya’htxya’, es decir, el diálogo con sensibilidad. No se puede estar repitiendo como un loro, sin tener la práctica.

Vivir con el (üus u’jya’)

Después de estos pasos ya viene la práctica, que es más que estar sabroso, es estar con bienestar. El üus u’jya’ tiene que ver con el reflejo de la práctica del sentir y el pensar con el corazón. Tengo que reflejarlo en la manera como hago las cosas de acuerdo a los dones y a los poderes que tengo.

Como en una espiral, dejarse orientar por los valores que nos definen como nasa y por nuestras tradiciones nos permite vivir con el corazón, desarrollando nuestros dones y poderes.

Ello es fundamental como líderes y dinamizadores de los programas del plan de vida. Debemos ser fuertes cuando tantos vientos nos quieren hacer tambalear, siempre con ayuda de la espiritualidad, comprendiendo que todo camino tiene dificultades, y más aún en nuestra realidad donde muchos comuneros están viviendo ya de acuerdo a otras formas de vida y en donde es necesario que la diversidad se maneje con respeto.